México cultiva en el agua: la acuacultura acelera mientras enfrenta costos, sanidad y mercado
La producción controlada de especies acuáticas gana terreno en el abasto nacional, pero su expansión depende de infraestructura, financiamiento, tecnología, bioseguridad y capacidad para competir con producto importado.

- México produjo 349 mil 526 toneladas mediante acuacultura en 2024, un crecimiento de 15 % frente al año anterior.
- El camarón alcanzó 269 mil 694 toneladas de producción acuícola en 2025 y se mantuvo como la principal especie cultivada del país.
MÉXICO.— Mientras una parte de la producción pesquera depende de poblaciones silvestres, temporadas, vedas y condiciones del océano, otra fuente de alimentos crece dentro de estanques, granjas, jaulas y sistemas controlados: la acuacultura mexicana avanza como una alternativa para incrementar la oferta de pescados y mariscos sin depender exclusivamente de la captura.
Los datos muestran el tamaño que ha adquirido la actividad. México registró en 2024 una producción acuícola de 349 mil 526 toneladas, 15 % más que en 2023, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). En el país estaban registradas 11 mil 855 unidades de producción acuícola, que empleaban a 81 mil 453 personas.
El crecimiento está concentrado en algunas especies. Camarón, tilapia, ostión y carpa se encuentran entre los principales cultivos nacionales, mientras Sinaloa, Sonora, Tabasco y Nayarit destacan dentro de la producción. En 2024, la tilapia alcanzó 67 mil 983 toneladas y el ostión 30 mil 616 toneladas.

El camarón marca otra escala. Datos del Anuario Estadístico de Acuacultura y Pesca citados por Conapesca colocan su producción acuícola en 269 mil 694 toneladas durante 2025, volumen que lo mantiene como el principal cultivo acuícola de México.
La oportunidad está vinculada también con una transformación mundial en la producción de alimentos. La acuacultura ya aporta alrededor de la mitad de los pescados y mariscos destinados al consumo humano a escala global, según información de la FAO citada por Conapesca.
Pero aumentar toneladas implica resolver problemas dentro y fuera de las unidades productivas.

La sanidad y la calidad del agua condicionan la supervivencia de los organismos; los productores requieren alimento, energía, infraestructura, crías, equipamiento, financiamiento y personal capacitado. A ello se suman variaciones climáticas, costos de operación y competencia comercial.
El acceso al capital constituye otro frente. En 2025 se incorporó a productores acuícolas al programa Cosechando Soberanía, con créditos a una tasa de 8.5 %, seguro agropecuario y financiamiento para infraestructura, materiales, insumos y equipamiento. Ese mismo año fueron entregadas 1 millón 468 mil 400 crías de carpa, tilapia y trucha, con beneficio reportado para 12 mil 378 familias.
El mercado representa un desafío adicional. En julio de 2026, autoridades federales reportaron acciones contra el contrabando y la competencia desleal de camarón, además de aseguramientos de productos sin documentación que acreditara su procedencia legal.
México tiene agua dulce, litoral, especies comerciales, productores y mercado. La siguiente etapa para la acuacultura no depende solamente de producir más: pasa por elevar productividad, controlar enfermedades, incorporar tecnología, garantizar trazabilidad y colocar el producto nacional en condiciones competitivas.
En un país con más de 2.2 millones de toneladas de producción pesquera y acuícola registradas en 2025, cultivar organismos acuáticos dejó de ser una actividad complementaria. Es una parte de la discusión sobre de dónde saldrán los pescados y mariscos que México consumirá en las próximas décadas.

Periodista fundador de Pleamar MX. Cobertura de pesca, acuacultura y economía azul en México.
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