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Martes, 6 de octubre de 2026Año 1 · Ensenada, Baja California
ANÁLISIS

Alerta en el Mar de Cortés: pesquerías enfrentan caída de capturas y presión ambiental

Cambios oceanográficos, explotación de recursos y pesca ilegal presionan una de las regiones productivas más importantes de México. Sardina, calamar gigante, abulón y especies de escama registran cambios en disponibilidad y capturas.

· Por César Esparza
Pescador ribereño en un panga al atardecer izando una red llena de sardinas frente a las costas del Golfo de California, con el título del reportaje sobre la imagen.
Foto: Archivo Pleamar MX
  • Sardina, calamar gigante, abulón y especies de escama registran cambios en disponibilidad y capturas en distintas zonas del Pacífico y Golfo de California.
  • El impacto alcanza a comunidades pesqueras de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, además de plantas procesadoras y cadenas de comercialización.

ENSENADA, B.C.— El Océano Pacífico y el Golfo de California enfrentan cambios en algunas de sus principales pesquerías comerciales, en un escenario marcado por variaciones ambientales, presión sobre los recursos, pesca ilegal y mayores costos para las flotas que dependen de estas zonas.

La situación alcanza a recursos de importancia económica como sardina, calamar gigante, abulón y diversas especies de escama, cuya disponibilidad determina la actividad de comunidades pesqueras asentadas a lo largo de la península de Baja California y el litoral continental del Golfo de California.

Los pelágicos menores constituyen uno de los principales componentes de la producción pesquera de esta región. Entre ellos se encuentran la sardina monterrey (Sardinops sagax) y la anchoveta (Engraulis mordax), especies cuya abundancia puede registrar variaciones importantes asociadas a condiciones oceanográficas.

La reducción de las capturas tiene efectos que trascienden a las embarcaciones. La sardina forma parte de la cadena de suministro de plantas procesadoras, conserveras y productoras de harina y aceite de pescado, además de ocupar una posición relevante en la red alimentaria marina.

Los cambios en temperatura también representan un factor para las pesquerías de la costa occidental de Baja California. Las ondas de calor marinas pueden modificar la distribución y productividad de ecosistemas asociados a los bosques de sargazo gigante (Macrocystis pyrifera).

Estos ecosistemas proporcionan hábitat a numerosas especies, entre ellas recursos bentónicos de alto valor comercial como el abulón amarillo (Haliotis corrugata) y el abulón azul (Haliotis fulgens), cuya explotación ha formado parte de la actividad de cooperativas pesqueras de la península durante décadas.

La disponibilidad del abulón ha registrado disminuciones respecto de sus niveles históricos, situación que ha obligado al sector pesquero a reforzar esquemas de manejo, vigilancia, vedas y proyectos relacionados con recuperación y repoblamiento.

Otro caso representativo de las transformaciones registradas en el Golfo de California es el calamar gigante (Dosidicus gigas).

Durante los primeros años del presente siglo, este recurso sostuvo una pesquería de importancia económica para comunidades como Guaymas, Sonora, y Santa Rosalía, Baja California Sur. Posteriormente, su presencia y las capturas disminuyeron considerablemente.

Investigaciones científicas han relacionado las variaciones del calamar gigante con cambios oceanográficos, disponibilidad de alimento, temperatura y condiciones de oxígeno, factores capaces de modificar su distribución, crecimiento y comportamiento migratorio.

La disminución del recurso tuvo consecuencias para pescadores, plantas procesadoras, transportistas, comercializadores y trabajadores vinculados a una cadena productiva que llegó a movilizar volúmenes importantes de producto.

La presión también alcanza a diferentes especies de escama capturadas por la pesca ribereña del Golfo de California.

Huachinangos, cabrillas, meros y otros recursos demersales forman parte de una actividad desarrollada principalmente por embarcaciones menores y representan una fuente de ingreso para comunidades distribuidas en Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa.

El estado de estas pesquerías no es uniforme. Los instrumentos oficiales de ordenamiento, entre ellos la Carta Nacional Pesquera, establecen diferentes condiciones de aprovechamiento para los recursos pesqueros y determinan medidas específicas de administración.

Para los pescadores, una reducción en la disponibilidad de determinadas especies puede traducirse en recorridos más largos, mayor consumo de combustible, incremento de costos y menor rendimiento económico por jornada.

Esta condición tiene un impacto particularmente importante en la pesca ribereña, donde las embarcaciones tienen autonomía limitada y los ingresos familiares dependen directamente del volumen y valor de las capturas.

A las condiciones biológicas y oceanográficas se agrega la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, considerada uno de los problemas que enfrenta la administración de los recursos marinos.

El Golfo de California concentra además algunas de las áreas naturales protegidas marinas de mayor relevancia del país, entre ellas la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, el Parque Nacional Cabo Pulmo y la Reserva de la Biosfera Zona Marina Bahía de los Ángeles, Canales de Ballenas y de Salsipuedes.

El Alto Golfo representa uno de los puntos de mayor atención internacional debido a la presencia de la vaquita marina (Phocoena sinus) y a la pesca ilegal de totoaba (Totoaba macdonaldi).

El uso de redes de enmalle representa una amenaza para la vaquita debido al riesgo de captura incidental, circunstancia que ha generado medidas de protección, restricciones pesqueras y acciones de vigilancia por parte de autoridades mexicanas.

La problemática también tiene consecuencias comerciales.

Las condiciones bajo las cuales México administra y vigila determinadas pesquerías son observadas por países compradores y organismos internacionales, particularmente cuando se trata de productos destinados a mercados como Estados Unidos.

En este escenario, la capacidad de inspección y vigilancia constituye uno de los componentes necesarios para mantener el ordenamiento pesquero y combatir actividades realizadas fuera de los permisos, temporadas, zonas o artes de pesca autorizadas.

La recuperación y conservación de los recursos requiere además información científica actualizada.

Evaluaciones de biomasa, monitoreo oceanográfico, registros de captura y esfuerzo pesquero, tallas mínimas, periodos reproductivos y distribución de las poblaciones permiten establecer vedas, cuotas y otras medidas de administración.

El cambio climático incorpora una variable adicional.

El incremento de la temperatura del océano, las ondas de calor marinas, modificaciones en productividad primaria y cambios en la disponibilidad de oxígeno pueden modificar la distribución de especies y alterar zonas de pesca utilizadas históricamente por las comunidades.

Esto significa que el futuro de la pesca del Pacífico Norte y el Golfo de California dependerá no solamente del número de embarcaciones o permisos existentes, sino de la capacidad para adaptar el manejo pesquero a ecosistemas que también están cambiando.

Para Baja California y el resto de los estados que comparten el Golfo de California, el reto implica mantener la actividad económica sin superar la capacidad de recuperación de los recursos.

La pesca constituye una fuente de alimento, empleo e ingresos para comunidades costeras y forma parte de cadenas económicas que incluyen procesamiento, refrigeración, transporte, comercialización, exportación y servicios.

El deterioro de una pesquería, por lo tanto, no termina en el muelle.

Sus efectos pueden trasladarse a plantas procesadoras, mercados, proveedores, trabajadores y familias cuya economía depende directa o indirectamente de los recursos marinos.

El desafío para los próximos años será determinar cuánto puede extraerse, dónde, cuándo y mediante qué artes de pesca sin comprometer la reproducción de las poblaciones.

La disponibilidad de información científica, el cumplimiento de vedas y cuotas, la trazabilidad de los productos, el combate a la pesca ilegal y la participación de las comunidades pesqueras serán factores determinantes para definir el futuro productivo del Golfo de California y el Pacífico de Baja California.

En una región cuya economía y alimentación mantienen una relación histórica con el mar, conservar la capacidad productiva de las pesquerías representa también conservar una actividad de la que dependen miles de familias.

Retrato de César Esparza — periodista y fundador de Pleamar MX.
César EsparzaRedacción

Periodista fundador de Pleamar MX. Cobertura de pesca, acuacultura y economía azul en México.

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